Relato de Juan.

“Luego de jugar con el perro que tenemos viviendo con nosotros…se me vino una oleada de hechos históricos, que hasta hoy, y hasta el final de los tiempos…el pensamiento, vence. En la evolución, el fuerte y salvaje come al débil, pero, si no se camufla, evade o vaya a saber cuál cualidad que durante las eras pasadas, fueron evolucionando, re va a resultar imposible comerlo, ni siquiera tocarlo.

El estratega ordenaba atacar, y los brutos mataban, por honor, esa palabra que hoy se sigue usando normalmente, con leyes y normas, hechas para los brutos que se niegan ver, a no despertar, siguen viviendo con ese germen de por vida…hasta que los gusanos sean moscas. Somos esclavos, y tenemos que evolucionar, romper las reglas…pero primero conocerlas…”

(Un fragmento para un posible comic).

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Raíz.

Sentado, mis pies no llegan a tocar el suelo. Un lápiz se cruza por un camino, donde juego con un autito que chocaba contra otro, creando una película de acción. Sin darme cuenta, en la mano tengo ese lápiz, y los personajes que estaban dentro del auto, de repente, luchan en una especie de juego de plataformas. Dos bandos, los garabatos de cabeza negra versus los garabatos de cabeza blanca. Yo les puse “viejitos”, (guerreros de años de entrenamiento resumidos a “viejitos”).

Hace varios años, me encontré con varios vídeos que me hicieron emocionar mucho, lo cuál mostraban animaciones de lucha, disputadas por unos personajes llamados “Stick Man’s”; como no patente esa idea, (fuck).

Lo que yo creaba sin saberlo… eran trazos, de lo que hoy siendo autodidacta en dibujo, le llamo…esqueleto, estructura…boceto. 20 años después vuelvo de lleno a lo que siempre, sin saberlo, me hacía felíz mientras pasaban las horas, frente a una hoja y mi lápiz…frente a un universo de universos.

Y finalmente comprendo que, las respuestas de todo y ante todo, están en la raíz, en la simpleza, en la síntesis de todo sentido, en las emociones reales, en la pureza.